haciendo lazos
  UNA VIÑETA CLINICA página
 

"ERASE UNA VEZ UN PRINCIPE AZUL"

 

 

En una era post-moderna, todo se globaliza, hay poco de "privado" más bien, todo es público, somos personajes que figuramos con solo abrir la P.C.

 

Cambiaron los vínculos, el modo de relacionarse, apretamos un botón y accedemos a la intimidad de cualquiera, amigos y desconocidos, también.

 

 

Estas son historias reales, pero no de pantalla de internet, sino de "face to face" de sesiones, con el permiso de los pacientes y resguardando su identidad, ilustro situaciones cotidianas, pero no por cotidianas, dejan de ser interesantes.

 

Nos permiten pensar los efectos que se producen en los actos del diario vivir y estoy segura que más de uno se sentirá identificado, ya que, al fin y al cabo, asistimos a la misma era post-moderna y estamos inmersos en un mundo globalizado...

 

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CAPITULO I   “TOCAR EL CIELO CON LAS MANOS”

 

 

    ¿Existen los príncipes azules?.. acaso no crecimos entre cuentos de hadas y príncipes?

 

Las  historias dejan marca desde muy pequeños, y si son bellas, es inevitable que no plasmen los ideales, sí... después nos dicen "los ideales no existen", pero tenemos que nos la tenemos que ver para desandar las identificaciones con esos ideales.

 

     Además... cuando prendemos la tv, las publicidades, todo, todo, apunta al ideal, no?.. …tenga este auto, use tal marca de ropa, sea famoso, triunfe en la vida...llegue al éxito… ja!!

 

  Como si la vida fuera una fachada y para presentarnos tenemos que empezar por los éxitos y las grandezas, en grandes grupos nadie dice tengo un problema, eso queda para el consultorio del analista, y está bien que así sea pero genera el contraste con el afuera, donde hay que “medir felicidades”.

 

   Pero volvamos a las historias bellas o al intento de que así sean!.

 

 

     Marcela tiene 17 años pero parece menos, es madura en cuanto a las responsabilidades, muy buena alumna, muy inteligente, pero con una inocencia similar a  la de una preadolescente.

 

    La mayoría de sus amigas ya han tenido noviecitos y novios y hasta noviazgos “largos”, ella se siente “menos” en ese item, la represión le ha ganado a las posibles situaciones de estar con chicos.

 

    Y no es que no haya tenido posibilidades, algunos chicos le han gustado y mucho, pero…¿sólo para el veraneo?. No le sirve!,  tiene que ser algo formal y aunque le encante y se muera de ganas de que la abracen, o le den un beso, determinados jovencitos, si es solo para el momento, no se anima, más bien quedarse con la esperanza de que al otro veraneo lo volverá a ver y eso genera las energías para atravesar todo un año escolar y rendir bien, y ser buena en el cole...etc etc…

 

  

 

A veces conoce otros pibes interesantes también, pero más de lo mismo, la bolilla tendría que ser segura, si aparecen en los bailes, luego no, se ven ocasionalmente, no sirve, no está en la cabeza de Marcela, pasar un buen momento y después ver. Como hacen la mayoría de sus amigas, salen, prueban, aprietan, luego ven, …mucho no lo entiende, la ansiedad le gana en esas situaciones y prefiere ir a lo firme y seguro.

 

  En ocasiones cierta obsesión se le imponía,  pensar y pensar en ese pibe, (en distintos años, desde sus 14 en adelante y según quien le gustase en distintos momentos), pero  sino hay ciertas seguridades, entonces mejor no animarse a nada, pero mientras tanto, sus compañeras contaban anécdotas, escenas mas hot, y estaría bueno tener ella también a alguien, no?

 

    Más bien es vivir la historias de las chicas y pegarse a ellas, pero son ajenas, ella no es ni Laura, ni Mariana, ni Susana, (sus mejores amigas), que sí salen, tienen novio, o cambian de novios y  acrecientan las historias románticas,  ella todavía no sabe qué se siente siquiera con un beso y añora con estar en los brazos de un chico y soñar…..

 

  Claro, 17 años para una adolescente es toda una vida y sentir que se le pasa la vida!, cuando lo vemos en retrospectiva, los adultos nos reímos de estas anécdotas porque al transitar muchos más años, nos resulta hasta gracioso, pero puestos en la piel de cada etapa evolutiva, esa también duele…

 

  Y duele bastante, porque las comparaciones están en forma permanente, a qué fiesta de 15 fueron, quién invitó a quién, que Juanita no va a invitar a Pepita aunque se sienten en el mismo banco y parezcan las mejores amigas.

 

   Que fijate que Alejandra va por el tercer novio y tiene 14 años, que a Miriam la dejan ir a bailar todos los sábados aunque se lleve materias!

 

Y al final!, la vida de Marcela es super aburrida, mejor que alguna amiga la llame y se genere alguna reunión porque ella siempre está sola y no quiere hacer planes porque el resto tiene novio, o al menos las tres mejores amigas sí.

 

 ¡No da para ser el tercero en discordia o la que siempre va sola y los demás “cuentan plata delante de los pobres!”.

 

    Bueno, pero la vida tiene sus vueltas por suerte, al principio cuando se es muy joven, parece que las cosas que se añoran, nunca llegan, que la monotonía nos va a condenar para toda la vida.

 

   Repito, cuando escuchamos estas historias y tenemos nuestras experiencias de vida, todo resulta hasta gracioso, ¡esos no son problemas!

 

Pero para los adolescentes en su mundo, hay cuestiones que rozan la tragedia.

¿acaso ellos se van a estar preocupandosé por si se vence el gas? O si se olvidaron del turno médico que pidieron hace un mes? O si   no les alcanza el dinero para llegar a fin de mes?

 

    Bueno, como “a cada chancho le llega su San Martín”…a Marcela se le iluminó la vida de un modo incalculable. Con la frescura y la inocencia que sólo tiene la primera vez, conoció a Pablo, y fue un flechazo inmediato, aunque hiciese rato que quería conocer a un chico que la deslumbre, cuando se dio, fue sin dudas.

 

  La diferencia con otros chicos que conoció es que este encuentro se tiñó de más formalidad, veía que el interés estaba presente.

Hay relaciones que empiezan de a poco, en cuanto al deslumbramiento, que se acrecientan con el conocimiento paulatino, que a veces incurren en el desencanto u otras van mejorando y produciéndose sucesivas adaptaciones.

 

  Pero para Marcela, en sus escasos 17 añitos, todo fue pura convicción, certeza del enorme amor que se le generaba, sin poder creer que estaba tocando el cielo con las manos de un día para el otro. Era única esa sensación, pensar todo el día en Pablo, soñar despierta, no dormir, caminar entre las nubes, eso era el amor?

 

 Esperar los fines de semana, contar las horas para hablarse por teléfono, extrañar su perfume, sus ojos, descubrir que la esperaban también, que la extrañaban, que tenía un lugar en la vida del otro…

 

   Sentirse sorprendida con los cumple-meses, con las charlas prolongadas, con los temas coincidentes, porque no era solo un atractivo físico indudable desde el primer instante en que lo vio, era descubrir que además los valores coincidían, los modos de ver las cosas, de progresar y encarar proyectos, etc.

 

  Así es como a veces en la vida, todo eso que uno soñó, lo idealizó, lo saboreó en la imaginación, se plasma y concretiza de un momento para el otro, pero con el candor de la juventud.

 

   Suele haber menos dudas, menos cuestionamientos, quizás de un modo más naif, al vivenciar las cosas, con mucha más frescura que cuando se transitan más sucesos en la vida, menos a la defensiva, más desprevenidos, y también más expuestos.

 

 
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