haciendo lazos
  LOS TIEMPOS ACTUALES Y LA ANGUSTIA
 



El ritmo diario, la preocupación por el trabajo, el dinero, las demandas de los hijos, el poco tiempo para lo propio, los cambios generacionales, el impacto de los conflictos mundiales, son fuentes de presión.

En esta época postmoderna asistimos a un montón de cambios que rebasan muchas veces nuestra capacidad de adaptación y hasta de entendimiento de las circunstancias.
Se escucha cada vez más de la depresión, los ataques de pánico, y otras “patologías con nombres modernos” donde no cabe duda, más allá de la denominación, que la gente se angustia.

Y la angustia siempre fue un sentimiento presente, tampoco es nuevo, pero sí hay muchas causas actuales, de estos tiempos, que la detonan.

De igual modo se habla de manifestaciones psicosomáticas, es decir que el cuerpo “habla”, hace síntoma y nos pide una forma de parar.
Claro, pero cómo lo logramos?

Sentimos que no podemos parar porque las obligaciones son muchas y que no tenemos quién nos suplante.

A veces creemos que somos el centro del mundo: ¿qué pasaría si uno no estuviese? Y seguramente aunque mañana dejemos de estar en este mundo, las cosas seguirían su curso.

Y a pesar de nuestra herida narcisista, por pensar y comprobar que no somos imprescindibles, no sabemos cómo hacer un viraje para vivir con menos stress.

Sí! Stress, otra palabra cotidiana, que abarca nuestras áreas, stress en el trabajo, stress por el estudio, stress por el ritmo diario, stress….

Entonces, con este panorama, cómo no ver gente angustiada!, pero de toda crisis puede resurgir algo positivo, y que lejos de seguir adaptándonos, podamos producir un viraje y esa es la idea.

El ser humano por suerte tiene la capacidad innovadora, puede crear y una conmoción personal, lo puede llevar a la depresión, sí, pero también puede consecuentemente crecer y superarse.

No en vano la frase de Nietzche “todo lo que no te mata, te fortalece”, en este punto, la angustia se convierte en una señal de cambio, se pueden enmarcar una serie de ítems que nos hacen padecer y dejar de ser víctimas para generar algo distinto con ello.

Y en lo cotidiano de las consultas psicológicas, los pacientes, llegan angustiados, lógicamente, sino no vendrían. El preguntarse por lo que les pasa y generarse un espacio terapéutico ya es un buen indicio.

En los actos y la vorágine diaria, se pueden hacer varias revisiones.
Analizar de qué forma podemos modificar algo de lo tormentoso que nos aqueja.

Muchas veces dentro de ese listado aparece el trabajo y las presiones laborales, y es raro encontrar gente que diga “hago lo que me gusta y trabajo cómodo, de lo que quiero”.

Consecuentemente se observa que cada vez hay más tendencias de pasar al acto, tapar situaciones, si se puede a través del consumo de objetos, comprando compulsivamente, intentando obturar los puntos conflictivos.

La propuesta es poder frenar, al menos en nuestros pensamientos: pensar, decidir cómo queremos continuar, buscar ayuda.

Saber que no es necesario repetir hasta el final de nuestra vida la misma modalidad que nos atormenta, que un cambio no es mágico, nada es de un día para el otro, son procesos y no fáciles.

Pero siempre se puede hacer de un modo diferente con lo que nos pasa.
Estamos condicionados por circunstancias, nunca determinados, hay seres humanos que de una situación horrorosa, han sacado respuestas positivas y de crecimiento (por ejemplo en los campos de concentración, una enfermedad, la guerra, etc.)

Es decir, depende de cada quién y que se encuentre la forma propia de generar cambios y crecimiento.

Por último propongo visitar la web, donde se puede encontrar alguna punta de cambio.


LIC ANDREA MARINO

www.haciendolazos.es.tl

 

 

 

 

 
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