haciendo lazos
  UN POCO DE HISTORIA DE LAS CONDICIONES LABORALES
 
Pareciera extraño que ciertas formas de desempeño laboral sumieran al ser
humano en un estado de desubjetivación.

La sensación de extrañamiento traba el funcionamiento mental, debido a la apatía, el cansancio, la rutina.

 
 
De este modo se desdibuja el comportamiento creativo, libre, innovador. Es común ver formas operativas impuestas en la cual no se tiene en cuenta a la persona y resulta un número más, sin considerar sus metas, ambiciones o simp lemente que su vida trasciende el ámbito laboral.

 
 
Ya en el siglo XVIII se propiciaban slogans capitalistas como "el trabajo es salud" o "los que se esfuerzan progresan" y así se generaron brechas entre los asalariados y los proletarios que se seguían sumiendo en la pobreza, a pesar de trabajar sin pausas.

 
 
La contradicción entre la ideología y la realidad, el mito y la explotación, generó síntomas colectivos: que por padecerlos la mayoría, parecieron formar parte de la normalidad.

 
Dicho síntoma no fue sólo socio-histórico, la explotación, rigidez en las formas de trabajo, minusvalía, rutina, monotonía,peligros laborales y malas condiciones ambientales, generaron un intenso grado de desprotección.

 
Llevado a la esfera individual, se generó la despersonalización, el exceso de esfuerzo físico o mental, y se produjerton las consecuentes patologías.

 
Hoy en día, el trabajador emplea entre 8 y 13 horas diarias que implica más del 70 % de su tiempo de vigilia, y cuando no se contemplan los derechos y necesidades individuales, se vuelve generador de violencia contenida.

 
El sufrimiento psíquico desencadena comportamientos antisociales , porque " no se permite crear,pensar, cuestionar, no hay espacio para la reflexión, el cambio".

A la angustia y depresión se le suman descompensaciones orgánicas y se habla de stress, como lo cotidiano y hasta OBLIGADO, pero no nos detenemos a analizar el grado de implicación en nuestro desempeño laboral que promueve a esos estados displacenteros.
 
 
 

Convengamos que trascienden la oficina, el estudio, el negocio, etc. La angustia abarca la vida cotidiana y hasta los momentos de ocio y pareciera que estamos dentro de una encerrona.

Sería aconsejable buscar el modo personal de sentirse identificados con lo que hacemos, al menos en algunos aspectos, ir en búsqueda de la vocación, satisfacciones, espacios que nos aseguren cierta identidad, y bregar por menos quiebres entre los planos afectivos y los cognitivos.


 
 
Y sin dejar de pertenecer a un entorno social, ni devenir aislados, poder concordar con algunos de nuestros ideales de independencia y satisfacción con lo que hacemos y somos.

 
 
 
 
LIC. ANDREA MARINO (psicoanalista)
 
 
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